martes, 28 de octubre de 2014

[Reseña]
«La primavera de los rebeldes» - Morgan Rhodes

LA CAIDA DE LOS REINOS #2 · La primavera de los rebeldes
Morgan Rhodes · Ana H. de Deza
SM · 448 páginas
Ficha Goodreads · ★★★☆☆

Tras la caída de los reinos, unos tratan de gobernas mientras otros se rebelas. Y tanto unos como otros son vigilados por la mirada penetrante de los inmortales...

CLEO: Sola en la guarida de su enemigo, la princesa aurania ha madurado muy deprisa. Pronto descubrirá que la amistad y el amor pueden esconderse tras el odio más encarnizado.

MAGNUS: Frustrado y solitario, el príncipe de hielo lucha por convertirse en alguien que aún no es. Alguien... ¿como su padre?

JONAS
Convertido en el cabecilla de la banda, el joven paelsiano trata de olvidar lo que ha perdido... solo para 267897 que aún puede perder mucho más.

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Puedo decir que me enamoré completamente de La caída de los reinos . Su estilo de fantasía épica junto a la facilidad que tenía –y tiene– la autora para quitar a sus personajes de en medio de la narración logró conquistarme. Fue una de mis mejores lecturas del año pasado, y esperaba esta segunda entrega con muchísimas ganas. Al terminar La primavera de los rebeldes he tenido que replantearme un poco relación con esta tetralogía.

La primavera de los rebeldes ha sido una buena segunda entrega. Ha llegado al nivel de calidad que esperaba tras el primer libro, pero no lo ha superado. No me ha aportado nada nuevo que no encontrara ya en la primera entrega, y a falta del golpe rompedor con el que entró el primer libro, me ha dado la sensación de que la historia se ha desinflado un poco.

Nos encontramos ante un libro tremendamente puente, cargado de acción y emoción, sí, pero un libro puente al fin y al cabo, en el que la acción de la saga no avanza gran cosa; y viendo que aún quedan otros dos libros por publicar, no acabo de entender cómo ha ocurrido algo así. El libro me gustó, las tramas que mueven esta parte de la historia me engancharon a más no poder, pero al terminar las 400 páginas y pico que tiene el libro me quedé con una sensación de: ¿y ya está? 

Un buen aspecto que tiene es que se introducen capítulos desde el punto de vista como el rey Gaius o Lucía. Es algo bueno porque en este tipo de novelas corales siempre es agradable encontrarse con el punto de vista de distintos personajes, y hasta ahora solo habíamos encontrado al del bando de los buenos –por mucho que Magnus insista en demostrar que él es malo malísimo–. Me ha gustado conocer un poco más el Rey Sangriento, ha permitido conocer un poco mejor al “antagonista” de esta historia, pero tampoco mucho.

Y ahí entra otro de los “problemas” que le he encontrado a la historia. Siempre que se la recomendaba alguien lo hacía con la típica frase de: “Engancha mogollón y se lee muy muy rápido.” Lo cual es cierto, pero eso no se consigue sin sacrificar otros aspectos de la narración. No me di cuenta en La caída de los reinos, pero sí en esta ocasión. A la historia le falta un poco de profundidad.

Los personajes principales están trabajados y logran explicarse a sí mismos mediante sus historias. El mundo también está bien construido, poco a poco vamos descubriendo más información y nos vamos adentrando en él; pero sin embargo le falta profundidad. No sé cómo explicarlo, porque parece que me esté contradiciendo, pero tengo la sensación de que esta historia podría dar mucho más de sí: los personajes podrían expresar todavía más, los secundarios podrían ser algo más que relleno –que desgraciadamente es algo que sucede de vez en cuando–, y la trama podría dar más de sí, jugar más con el lector para hacerle pensar y sospechar, y no simplemente vomitarle toda la información de turno.

La primavera de los rebeldes es una buena continuación que con toda probabilidad gustará a los seguidores de la saga. A mí me ha gustado, y espero con muchas ganas la tercera entrega: Gathering Darkness. Se trata de una lectura ligera y adictiva, pero a la que para mi gusto le falta cierta profundidad en algunos aspectos. No obstante, seguiré recomendándolo a cualquiera que busque algo diferente en juvenil pero al que no apetezca meterse con sagas kilométricas y gordotas de fantasía épica.



domingo, 26 de octubre de 2014

Noviembre con N de... "¡No me molestes que estoy escribiendo una novela!

Como cada año –qué cosas tiene nuestro calendario– noviembre está a la vuelta de la esquina, y si ya estabais por aquí el año pasado, sabréis lo que eso significa...

NA
NO
WRI
MO

Sí, sé que os estabais preguntando por qué aún no había publicado ninguna entrada dando la lata con el Nano... ¡Pero ya está aquí! ¡Ha vuelto! ¡Y como yo soy más corto que las mangas de un chaleco me he apuntado de nuevo!

Podría haber dejado la entrada aquí, pero me parecía demasiado cutre –de hecho lo es, para qué vamos a engañarnos–; y como no sabía muy bien qué contaros he pensado que estaría bien hacer una entrada remember con mi experiencia en esta maravillosa y suicida iniciativa.

Veamos, yo me apunté a la edición de 2013 con muchísima ilusión, y me di tal hostia golpe contra la "falta de disciplina" que me quedé a mitad camino. Literalmente. 25.000 palabras de introducción, una especie de nudo torcido y flojo, y muchas escenas sueltas de un final que no tenía muy claro en ese momento. Este fue el resultado del año pasado:


¡Mi novela chachi! :D

La edición del año pasado se podría resumir en semanas en las que no añadí una sola palabra y días puntuales en los que el remordimiento me obligaba a ponerme al día con el reto. Como veis, eso no llegó a pasar, y tan solo alcancé los objetivos diarios durante los cuatro primeros días.
Muy triste, muy triste...

Esas palabras acabaron olvidadas en el ordenador, y tres meses más tarde decidí empezar la historia de cero. Le echaba un ojo de vez en cuando al trabajo de noviembre para ver si podía salvar algo, pero acabé redactándolo todo en una página en blanco. Un trabajo bastante pesado, pero consideré que era lo adecuado en ese momento. Mantuve gran parte de la esencia de la historia, pero al trabajar de cero pude permitirme añadir muchas escenas y detalles a lo que ya tenía escrito.
Y así seguí hasta hace dos semanas, cuando por fin logré terminar el primer borrador de esta historia. (Obviemos el hecho de que he tardado casi un año en terminarlo, ¿vale?)

El Nanowrimo de 2013 me sirvió para demostrarme que podía escribir más de lo que pensaba. Que podía pasar del primer capítulo, y del segundo y el tercero... Porque yo era de esos que gastaban sus día rescribiendo el primer capítulo una y otra vez, y así no había forma de adelantar. Tengo ganas de empezar este Nanowrimo 2014, con la esperanza de que este año si que lograré terminar el borrador en 30 días, o tal vez no, y aprenda algo diferente a lo que espero. Eso nunca se sabe.

La historia que escribiré este año empezó como un relato para clase cuando iba a 4º de la ESO –cuatro años hace ya de eso–, y aunque el relato era horripilantemente horrible y a día de hoy no tengo ni la más remota idea de dónde puede estar la hoja en la que lo escribí, dejé la idea a espera de algo con qué poder completarla. En este tiempo he ido añadiendo detalles e historias para crear algo que me gustase; pero no me hacía a escribirla, y la he ido posponiendo a lo largo del tiempo. Porque no la tenía del todo lista... y sigo sin tenerla, de hecho tengo algunos agujeros en la trama que no sé muy bien cómo los voy a rellenar, pero no me apetecía posponerlo más.
Durante estas dos ultimas semanas me he dedicado a organizar un esquema de escenas en un documento Excel, rescatando documentos y guiones de la papelera; y aunque aún no está terminado –hay tiempo, aún me quedan siete días antes de que me ponga a escribir– estoy bastante satisfecho con el resultado que voy obteniendo.

Si a alguien le apetece apuntarse a esta locura, puede hacerlo en la página web oficial. También os dejo mi perfil, por si queréis agregarme para competir en los retos y demás.

¡Nos vemos!


martes, 21 de octubre de 2014

[Reseña]
«La daga de la ceguera» - Brent Weeks


EL PORTADOR DE LA LUZ #2 · 
La daga de la ceguera
Brent Weeks · Manuel de los Reyes
Editorial Fantascy · páginas
Ficha Goodreads · ★★★★


Gavin Guile pensaba disponer de cinco años más de existencia como Prisma, y ahora resulta que le queda menos de uno. Con cincuenta mil refugiados a su cargo, por no hablar de un hijo ilegítimo que hay que formar en las artes mágicas y una ex novia que bien podría haber descubierto su más oscuro secreto, le llueven los problemas.

De repente, la magia en todo el mundo está fuera de control, y este caos amenaza con acabar con las Siete Satrapías. Peor aún, los dioses antiguos están a punto de renacer, y sus ejércitos parecen imparables. Tal vez el único camino para la salvación sea arrojar luz sobre la mentira que rige la vida de Gavin desde hace dieciséis años.
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Empecemos esta reseña diciendo que a mí Brent Weeks no me cae especialmente bien. No es que el pobre señor me haya hecho nada a nivel personal, pero cada vez que me pongo a pensar en su saga de El ángel de la noche no puedo evitar echarme a temblar. Creo que lo que tengo con esa saga es una especie de relación de amor-odio entre lo que es la trama y el mundo, pero bueno, ya si eso lo explico un poco más adelante, que hoy he venido a hablaros de otro libro.

Comencé esta nueva la saga: El portador de la luz, con muchos reparos, tratando de averiguar con qué me iba a encontrar en esta ocasión; y aunque El prisma negro no acabó de convencerme por algunos aspectos –que ahora no logro recordar– sí que logró reconciliarme en cierto modo con este autor; y ahora La daga de la ceguera ha hecho que recupere mi fe en Brent Weeks y que pueda entender por qué a los entusiastas del género fantástico les gusta tanto este autor.

El problema que tuve con El ángel de la noche fue que no había ninguna explicación sobre la magia o sobre la historia, o ya puestos, sobre cualquier cosa. Nada. Aquí nos encontramos con el caso contrario, hay mucha, muchísima información; en algunos fragmentos un pelín excesiva, pero de verdad que lo prefiero. Creo que en las novelas de fantasía que tienen su propia magia es imprescindible explicarla mínimamente para que el lector sepa de qué le están hablando, y lo bueno que tiene esta novela –y la saga– es que la magia de la luxina se explica de una forma muy amena y clara, y aunque no pueda quedar del todo perfilada en una primera lectura, a medida que avanza la historia iremos entendiéndola mejor.

El lenguaje descarado de la traducción también es un punto a favor de la novela. Puede que sea debido a un exceso de literatura juvenil –¡y con esto no la estoy criticando, ni mucho menos!–, pero ha sido agradable encontrarse algún que otro taco a lo largo de la lectura, o que el autor pueda meter una escena sobre sexo sin usar metáforas como “espada” o “polo” –creo que nunca me recuperaré de esto último– para cierta parte del cuerpo masculino. Seguramente diréis algo com: “En serio, te fijas en cada cosa…” pero es que me gusta encontrar personajes bien construidos que parecen reales y que además hablan como personas reales.

Los giros en la trama, en este libro y en la saga como conjunto, son otro de los puntos fuertes del autor. Puede que el ritmo peque de lento en bastantes ocasiones, pero Weeks sabe mantener el interés del lector, y sabe cómo sorprenderlo en más de una ocasión, normalmente cuando necesita hacerlo.

La daga de la ceguera es al fin y al cabo una buena apuesta para los lectores de género fantástico. Weeks no es el primer autor que me viene a la mente a la hora de recomendar una lectura de este tipo, pero creo que con esta saga promete mucho. Esperemos que la tercera entrega, El ojo fragmentado, no tarde demasiado.